Incendios en España y Francia: por qué la continuidad energética forma parte de la respuesta de emergencia

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Incendios en España y Francia: por qué la continuidad energética forma parte de la respuesta de emergencia

Los incendios forestales que afectaron a España y Francia en julio de 2026 volvieron a demostrar que una emergencia de esta magnitud no amenaza únicamente a las personas, las viviendas y los ecosistemas. También puede someter a una fuerte presión las redes eléctricas, las telecomunicaciones, los sistemas de abastecimiento de agua, los centros de emergencia y otras infraestructuras esenciales.

A 27 de julio, la Comisión Europea estimaba que más de 300.000 personas habían sido desplazadas en ambos países. La magnitud de la emergencia llevó a movilizar aviones, helicópteros, bomberos, vehículos y equipos internacionales a través del Mecanismo de Protección Civil de la Unión Europea.

En pocas palabras: durante un gran incendio, garantizar la continuidad energética no significa mantener todas las instalaciones en funcionamiento. Significa asegurar que los equipos necesarios para proteger a las personas, coordinar la respuesta e iniciar la recuperación puedan seguir funcionando cuando la red eléctrica no está disponible o debe desconectarse por motivos de seguridad.

¿Qué ocurrió en España y Francia?

En España, aproximadamente 140.000 hectáreas ardieron entre el 13 y el 28 de julio, principalmente como consecuencia de grandes incendios en el centro y el este del país. En Francia, los incendios de Gironda y Las Landas quemaron más de 40.000 hectáreas y provocaron la evacuación de unas 220.000 personas.

La magnitud de estos acontecimientos se vio intensificada por una combinación de calor extremo, vegetación seca y condiciones meteorológicas favorables a la rápida propagación del fuego.

Un análisis de World Weather Attribution concluyó que unas condiciones meteorológicas tan severas y favorables a los incendios son ahora al menos 20 veces más probables en el centro de España y al menos dos veces más probables en el suroeste de Francia debido al calentamiento provocado por la actividad humana.

Estos datos refuerzan una realidad que las autoridades públicas, las organizaciones y las empresas deben tener en cuenta: la preparación ante fenómenos extremos debe incluir no solo la evacuación y la lucha contra el fuego, sino también la continuidad de los servicios esenciales.

¿Por qué un incendio forestal se convierte también en un desafío energético?

Las infraestructuras eléctricas suelen estar expuestas a las mismas condiciones que dificultan las operaciones de emergencia.

El calor, el humo, la caída de árboles y la proximidad de las llamas pueden afectar a líneas eléctricas, subestaciones y otros equipos. En determinadas situaciones, algunas partes de la red también pueden tener que desconectarse de forma preventiva para proteger a los bomberos y permitir que trabajen con seguridad.

Durante los incendios de Gironda y Las Landas, los equipos de RTE, el operador francés de la red de transporte de electricidad, se integraron en la estructura de mando de la emergencia. Su objetivo era proteger las infraestructuras eléctricas necesarias para abastecer a viviendas, centros de emergencia, centros de acogida, redes de telecomunicaciones y otras instalaciones sensibles.

Algunas líneas y subestaciones fueron desconectadas a petición de los bomberos, mientras que el resto de la red se adaptaba en tiempo real para limitar las consecuencias de posibles indisponibilidades.

Este ejemplo demuestra que la continuidad energética no comienza únicamente después de un corte. Empieza con la capacidad de anticipar diferentes escenarios, definir prioridades y adaptar rápidamente las operaciones.

¿Qué servicios deben permanecer operativos?

Durante una emergencia, no todas las cargas eléctricas tienen la misma importancia. El primer paso de un plan de continuidad consiste en identificar los equipos cuya interrupción podría poner en riesgo vidas, comunicaciones o procesos esenciales.

Centros de mando y servicios de protección civil

Los puestos de mando, los parques de bomberos y los centros de coordinación necesitan electricidad para mantener las comunicaciones, la iluminación, los equipos informáticos, los sistemas de carga, las bombas y los sistemas de control.

Sin energía, la capacidad de recibir información, movilizar recursos y coordinar equipos puede quedar limitada precisamente cuando más se necesita.

Redes de telecomunicaciones

Las antenas, los repetidores, los equipos de transmisión y los centros técnicos son esenciales para las llamadas de emergencia, las alertas a la población y la comunicación entre las autoridades.

En este tipo de infraestructuras, la energía de respaldo debe combinarse con una autonomía adecuada y, siempre que sea posible, con monitorización remota. Las soluciones de Grupel para telecomunicaciones pueden integrar sistemas de transferencia automática y dispositivos de supervisión mediante GSM o Ethernet.

Sistemas de abastecimiento y tratamiento de agua

Las estaciones de bombeo, los sistemas de captación, las redes de distribución y las plantas de tratamiento dependen de la electricidad para mantener procesos esenciales.

Una interrupción prolongada puede limitar el abastecimiento a la población, dificultar las operaciones de emergencia o generar riesgos medioambientales asociados a la parada de los sistemas de tratamiento.

Hospitales, residencias y centros de acogida

Los hospitales, las clínicas, las residencias y las instalaciones utilizadas temporalmente para acoger a personas evacuadas necesitan energía para la iluminación, los equipos médicos, la ventilación, la refrigeración, las comunicaciones y la conservación de alimentos o medicamentos.

Infraestructuras industriales y logísticas

Las fábricas, los aeropuertos, los puertos, las redes ferroviarias y los centros logísticos pueden necesitar mantener sistemas de seguridad, realizar una parada controlada o proteger equipos y mercancías sensibles.

En estos entornos, los grupos electrógenos pueden utilizarse como fuente de emergencia o para funcionamiento continuo y deben ofrecer una fiabilidad, autonomía y robustez adecuadas, además de capacidad de gestión remota.

¿Es suficiente un grupo electrógeno para garantizar la resiliencia?

Un grupo electrógeno es una parte importante de una estrategia de continuidad energética, pero no constituye una solución aislada.

La preparación debe comenzar con una evaluación técnica de las cargas críticas:

  • ¿Qué equipos deben seguir funcionando?
  • ¿Qué potencia se necesita durante el arranque y el funcionamiento normal?
  • ¿Durante cuánto tiempo debe funcionar la instalación de manera autónoma?
  • ¿Con qué rapidez debe estar disponible la energía de emergencia después de un fallo de la red?
  • ¿Es necesaria la redundancia para proteger la instalación frente a un segundo fallo?

El sistema también debe tener en cuenta la transferencia automática, la capacidad de repostaje, la monitorización remota, las alarmas, el acceso para mantenimiento y la protección frente al calor, el polvo, el humo y las condiciones meteorológicas adversas.

Las pruebas periódicas son igualmente importantes. Un equipo que no haya sido probado en condiciones próximas a su carga real puede no responder correctamente durante una emergencia.

¿Cómo se relaciona este tema con la experiencia de Grupel?

Grupel no participa en las actuales operaciones de respuesta a los incendios en España o Francia. Su relación con este tema procede de su experiencia en el desarrollo de soluciones energéticas para instalaciones en las que una interrupción podría comprometer servicios esenciales.

Un ejemplo es el grupo electrógeno de 45 kVA suministrado a los Bomberos Voluntarios de Vagos, en Portugal. La unidad fue diseñada para funcionamiento de emergencia y equipada para responder rápidamente ante un fallo de la fuente principal de energía.

En el sector del tratamiento de agua, Grupel desarrolló una solución de emergencia para la estación depuradora de aguas residuales de Los Vados, en Granada. El proyecto incluye tres grupos electrógenos de 500, 725 y 1.100 kVA, que suministran energía a diferentes áreas de la instalación cuando falla la red eléctrica.

La experiencia de Grupel también abarca las telecomunicaciones, la sanidad, la industria, el transporte y otras infraestructuras críticas, con soluciones adaptadas a las características técnicas y ambientales de cada proyecto.

En función de las necesidades, estas soluciones pueden incluir:

  • sistemas automáticos de arranque y transferencia;
  • depósitos de combustible para una mayor autonomía;
  • sincronización entre varios grupos electrógenos;
  • configuraciones redundantes;
  • monitorización y control remotos;
  • sistemas de baja o media tensión;
  • equipos adaptados a condiciones ambientales exigentes.

El objetivo no es alimentar indiscriminadamente todas las áreas de una instalación, sino garantizar energía a las cargas que realmente deben permanecer operativas.

La resiliencia comienza antes de la emergencia

Ningún sistema de energía de respaldo puede evitar un incendio ni sustituir el trabajo de los servicios de emergencia.

Sin embargo, puede ayudar a que los centros de mando, las redes de telecomunicaciones, los sistemas de agua, las instalaciones sanitarias y otras infraestructuras esenciales sigan cumpliendo su función cuando la red eléctrica pública no está disponible.

Los acontecimientos ocurridos en España y Francia demuestran que la preparación no puede comenzar después de que se produzca el fallo. Debe incluir la identificación anticipada de las cargas críticas, el dimensionamiento correcto del sistema, el mantenimiento preventivo y la realización regular de pruebas.

Porque cuando la energía es esencial para proteger a las personas y las operaciones, la continuidad debe planificarse antes de la emergencia.

Información y acontecimientos revisados hasta el 31 de julio de 2026.

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